La molestia de los EE UU radica en el proyecto de construir un cable submarino entre Chile y China. Se supo que Juan Gabriel Valdés, el embajador chileno en EE.UU, meses atrás, había tenido una reunión con altos funcionarios del Departamento de Estado, en la cual estos le habrían manifestado la molestia de su gobierno por los planes de Chile de llevar adelante el proyecto con los chinos. Días atrás el nuevo embajador norteamericano, Brandon Judd, concurrió hasta la cancillería para hacer presente que su gobierno no aceptaría la materialización del proyecto, pues atentaría contra su Seguridad Nacional. El gobierno de Chile no tomó en cuenta la molestia de los norteamericanos señalando que no se veía una razón suficiente como para cancelar el proyecto.
Lo anterior movió al gobierno americano a revocar las visas del ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, del subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y de su jefe de gabinete, Guillermo Petersen, en una medida que el gobierno de Gabriel Boric, estimo como “sorpresiva”.
Hay que recordar que durante el gobierno del presidente Sebastián Piñera, se iniciaron las negociaciones con una empresa china para construir el cable digital entre Chile y Asia. Entonces, hubo reclamos de EE.UU. y el diseño fue modificado para construirlo solo entre Chile y Australia.
El gobierno de Boric, en 2025 inició conversaciones para construir un cable submarino entre Valparaíso y Hong Kong, con una empresa privada china, que objetó el gobierno americano, señalando que las empresas en China, sean privadas o públicas, son controladas por el gobierno chino.








