La Universidad de Harvard es una institución privada de investigación
perteneciente a la Ivy League, ubicada en Cambridge, Massachusetts Estados
unidos. Fue fundada el 28 de octubre del año 1636 y su gran benefactor fue el
clérigo puritano, John Harvard. De ahí su nombre. La universidad es 140 años
más antigua que Estados Unidos, tiene una dotación financiera superior al PIB de
casi 100 países y ha formado a ocho presidentes estadounidenses. Entonces, si
una institución fuera a enfrentarse a la guerra del gobierno de Donald Trump
contra el mundo académico, Harvard sería la primera de la lista.

El lunes, Harvard lo hizo enérgicamente y de un modo que animó a otras
universidades de todo el país temerosas de la ira del presidente, al rechazar las
exigencias del gobierno de Trump en materia de contratación, admisiones y
currícula. Algunos comentaristas llegaron a decir que la decisión de Harvard
facultaría a los bufetes de abogados, los tribunales, los medios de comunicación y
otros objetivos de la Casa Blanca para también contraatacar.
Funcionarios federales del gobierno de Trump, señalaron que congelarían 2200
millones de dólares en subvenciones plurianuales a la universidad, junto con un
contrato de 60 millones de dólares. Se trata de una fracción de los 9000 millones
de dólares de financiación federal que recibe Harvard, de los que 7000 millones se
destinan a los 11 hospitales afiliados a la universidad en Boston y Cambridge,
Massachusetts, entre ellos el Massachusetts General, el Hospital Infantil de
Boston y el Instituto Oncológico Dana-Farber. Los 2000 millones restantes se
destinan a becas de investigación directamente para Harvard, entre otras cosas
para la exploración espacial, la diabetes, el cáncer, la enfermedad de Alzheimer y
la tuberculosis.
La lucha del gobierno con Harvard, que tenía una dotación de 53.200 millones de
dólares en 2024, es una lucha que el presidente Trump y Stephen Miller, un
poderoso asesor de la Casa Blanca, quieren tener. En el esfuerzo del gobierno por
romper lo que considera el control del liberalismo sobre la educación superior,
Harvard es una pieza importante. Una batalla judicial de alto nivel daría a la Casa
Blanca una plataforma para seguir argumentando que la izquierda se ha
convertido en sinónimo de antisemitismo, elitismo y supresión de la libertad de
expresión.